Los cameos
Cuando se estudia la figura de Robert Arthur resulta muy palpable la influencia que el viejo Hollywood ejerció en su obra. La industria cinematográfica se convertirá en el telón de fondo de muchas de sus novelas. Y aunque la llegada a California de este joven escritor y guionista coincidiese con el final de uno de los periodos de mayor esplendor que ha conocido la denominada “meca del cine”, ello no sería obstáculo para que se dejarse seducir por los ecos pretéritos de una edad de oro, en la que la vida en los estudios de Hollywood era un auténtico frenesí y tanto sus estrellas como los célebres directores para los que trabajaban, derrochaban glamour allá por donde pasaran.
No es extraño que el séptimo arte se convierta en una especie de banda sonora que siempre acompañará al lector en las andanzas de Los Tres Investigadores. Por esta razón, no creo que a nadie le extrañe que en esta entrada hablemos de cameos. En concreto de los que Hitchcock protagonizó en sus películas y… ¡en los libros de este trío de jóvenes detectives! Sí, has leído bien. También aquí hizo cameos.
Hitchcock y sus cameos
Antes de seguir adelante, aclararé que un cameo, en sentido estricto, es la aparición breve de una persona, normalmente conocida/famosa en una película, serie u obra de teatro. Esta aparición puede ser sencillamente en una escena sin necesidad de que haya diálogo, o si tiene personaje, que este no sea necesariamente relevante para el desarrollo de la trama. Generalmente la gracia del cameo es que la persona haga de sí misma.
En El cine según Hitchcock del cineasta francés François Truffaut, Alfred Hitchcock aseguró que su cameo inicial, en The Lodger: A Story of the London Fog (1927), tuvo un sentido estrictamente «utilitario, [pues] había que amueblar la pantalla». Sin embargo, posteriormente pasó a convertirse «en una superstición y luego en un gag. Pero ahora es un gag bastante embarazoso y para permitir que la gente vea [la película] con tranquilidad, tengo cuidado de mostrarme ostensiblemente durante los cinco primeros minutos».
De acuerdo con McGilligan, sin embargo, otra explicación que el director daba residía en su admiración a D. W. Griffith, y sus pequeñas apariciones en sus primeras películas, y a Charles Chaplin en A Woman of Paris (1923)
Los cameos en Los Tres Investigadores
Ed Vebell, debió pensar con muy buen criterio, que al igual que Hitchcock hacía cameos en sus películas, bien podría hacerlos en las ilustraciones de las portadas que Random House le encargó para los primeros títulos de Los Tres Investigadores. Algunos estudiosos de la obra de Hitchcock como Thomas Leitch, han considerado sus cameos como elementos de una «aproximación lúdica a la narrativa» de Hitchcock y ha propuesto que esos cameos eran «movimientos en un juego del escondite o, más exactamente, de encuentra al director» (Find the Director and Other Hitchcock Games de Thomas, 1991)
Creo que algo muy parecido debió pensar Ed Vebell porque estos planteamientos creativos se plasmarían en las ilustraciones de las portadas de las tres primeras novelas de la colección -The secret of the Terror Castle, The mistery of the suttering parrot y The mystery of the whispering mummy (esta última a cargo de Harry Kane-). En ellas aparecía la inconfundible cara de HItchcock integrada en la escena de una forma más o menos sutil. Invito a los lectores a que participen en este “juego” y sean ellos mismos quienes localicen en las siguientes imágenes, estos simpáticos cameos
Un corto recorrido
Sin embargo, estos cameos gráficos no tendrían mucho recorrido porque Random House tomaría la decisión de no volver a incluir la cara de Hitchcock en las portada de las siguientes novelas. Los motivos nunca trascendieron a los lectores. Pero puestos a buscar una explicación, pinchando aquí puedes encontrar un par de ellas.
Sea como fuere, a partir de ese momento los únicos cameos que haría Hichcock en estas novelas aparecerían en el texto de las mismas, presentando y cerrando cada nueva aventura de Los Tres Investigadores hasta 1980, año en el que el cineasta británico falleció.

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia