¿Volver a tropezar?
Como ya he comentado en otras entradas, las ilustraciones creadas para las cubiertas de las novelas de Los Tres Investigadores cumplían a la perfección con su cometido: atrapar la mirada del público juvenil al que se dirigían y despertar su interés con la promesa implícita de aventura y misterio que transmitían. Con tanta atención y expectación, es lógico suponer que hasta el más mínimo detalle de estos dibujos haya sido objeto de un exámen minucioso por parte de algunos lectores. Gracias a ello, se han podido detectar ciertas “incoherencias” entre el texto de la novela y la representación del mismo en las imágenes que lo acompañan.
La ilustración de Ed Vebell
Un buen ejemplo de estas incongruencias, nos lo apuntan los lectores de la edición norteamericana de Los Tres Investigadores quienes, durante años, han puesto el foco de sus miradas en lo que parece ser un error de bulto cometido por el ilustrador Ed Vebell en el dibujo que realizó para las cubiertas del Misterio del loro tartamudo, publicado por Random House en 1964. En la narración de este caso se indica claramente que el color de la cabeza de los siete loros que forman parte de la trama es amarilla, sin embargo, en la imagen de la cubierta de la novela aparece un loro con el plumaje de la cabeza… rojo.
Olvidé preguntar por la descripción del loro. ¿A qué clase pertenece? Ya sabe usted que hay muchas variedades.
-No se nada de esas cosas. Per sí puedo informarte de que tenía una bella cabeza y pecho amarillos.
Misterio del loro tartamudo
Pero ese no fue el único error que cometió Ed Vebell en su ilustración. En el dibujo se observa una escena que se desarrolla en el interior del puesto de mando del trío de detectives, la cual puede localizarse en el capítulo 8 de la novela. Quienes lean dicho capítulo, comprobarán para sorpresa suya que el único ave que había en el interior del puesto de mando era «Barbanegra», un pájaro miná religioso (Grácula religiosa). Esta especie tiene todo su plumaje de color negro y, ni por asomo, se parece al vistoso y colorido plumaje del loro que aparece en la portada.
La historia se repite
Si viajamos en el tiempo hasta 2014, año en el que RBA publicó en España una nueva edición del Misterio del loro tartamudo, podremos comprobar que 50 años después vuelven a cometerse los mismos errores creativos: en la cubierta diseñada por Pedro Rodríguez aparece de nuevo un loro en vez de un pájaro miná y, como ya se figurará el lector, el plumaje de su cabeza es… ¡rojo!
Y es que parece que los ilustradores son los únicos animales que tropiezan dos veces con… ¡el mismo loro! ¿O, tal vez, no sea así? En temas de creatividad no conviene ser categórico porque siempre nos quedará la duda de si esta falta de fidelidad al texto original de la novela se debe a un desconocimiento de los detalles del mismo o simplemente a una licencia artística.
Una explicación
¿Es posible que Ed Vebell o Pedro Rodríguez cometieran estos errores de forma deliberada en un afán de dotar de mayor atractivo e impacto visual a la cubierta del libro? Entra dentro de lo probable, y aunque no dispongo de la ninguna información para afirmarlo o desmentirlo, sospecho que por ahí van los tiros.
Si por alguna increíble casualidad del destino Pedro Rodríguez leyese esta entrada le agradecería que se manifestase al respecto y con ello poner fin a este tipo de especulaciones. Pero hasta que llegue ese momento, como lectores no podremos hacer otra cosa que elucubrar de forma gozosa sobre el por qué de estas disparidades entre autor e ilustrador.

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia