Una rara avis

«Rara avis» es una locución latina que literalmente significa ave rara. El término se utiliza especialmente en el ámbito literario y académico para identificar a algo o alguien que es diferente o extraño en comparación con los demás. Si circunscribimos este término a los libros de Los Tres Investigadores podemos encontrar varias de estas “aves raras” y nunca mejor dicho porque en los siguientes párrafos vamos a hablar de pájaros.

 

En 1981 la editorial Mundo Actual de Ediciones publicó una edición especial de dos títulos de la saga original de Los Tres Investigadores: El Misterio del loro tartamudo y el Misterio de la sombra riente. Una autentica rareza, tanto por su estética como por la exclusividad de su venta. Esta edición estaba reservada para los socios de Discolibro, una empresa ya desaparecida, concebida como un club comercial de lectura, especializada en la venta de libros a domicilio seleccionados por los lectores a través de catálogo.

Realmente, Discolibro funcionaba como una editorial, que no descubría autores ni publicaba libros nuevos sino que de la totalidad de libros que se publicaban en España, hacía una selección de aquellos títulos que estimaba más interesantes y se los ofrecía a los lectores que se suscribían a este servicio, con el fin de tener acceso a dichos libros. Muchos suscriptores eran personas que vivían en zonas en las que no había librerías por lo que les resultaba más difícil estar al tanto de la novedades editoriales y la adquisición de libros.

Buscando respuestas

Por si alguien se está preguntando por qué esta edición solo constaba de dos títulos, le diré que la respuesta está muy relacionada con lo comentado en el apartado anterior. Para conectar con los intereses del mayor número posible de lectores estos clubes tenían que ofrecer libros de muy variada temática y renovarlos con relativa rapidez, motivo por el que apenas ofrecían a sus suscriptores colecciones (sobre todo si constaban de muchos títulos como era el caso de Los Tres Investigadores) de ahí que únicamente incluyera dos libros en su catálogo (ver siguiente imagen) durante un breve periodo de tiempo: entre junio de 1981 hasta diciembre de ese mismo año.

¿Y por qué precisamente esos dos títulos de la colección y no otros? Pues no tengo respuesta para esta pregunta, lo único que se me ocurre es que la selección se hiciese en base a un elemento común, como pudiera ser que en las dos novelas las aves (siete loros, un pájaro miná y un kookaburra) juegan un papel muy relevante en la trama y desenlace de las misma.

Algunas curiosidades

Un detalle muy llamativo de las ilustraciones de las cubiertas de esta edición, cuya autoría corresponde a  Isidre Munés, es que se extendían por la portada, lomo y contraportada de cada libro, al igual que ocurría en la edición original publicada por Random House en Estados Unidos y en ellas pueden observarse varias curiosidades que detallaré a continuación.

La ilustración de la cubierta del Misterio del loro tartamudo, recrea una escena que aparece en el capítulo 18 de la misma. En ella encontraremos un par licencias creativas (vamos a pensar que fue este el motivo de los  errores que se aprecian). La “licencia” o incoherencia más llamativa entre la ilustración y el texto, tal vez no sea que aparezcan los tres investigadores en el cementerio de Baker Street cuando en el texto puede leerse que tan solo dos de ellos se encontraban allí (Jupe y Pete) sino que se represente al contrabandista de arte Huganay eempuñando una pistola (algo que en ningún momento sucede en la novela). Bueno, como dijo Joe E. Brown a Jack Lemmon en el delirante final de la película Con faldas y a lo loco, «nadie es perfecto».

Pero sigamos con las curiosidades. Seguro que muchos lectores de estos libros habrán observado que en la parte inferior de sus contraportadas, aparece un número de cinco cifras. Para evitar errores, quiero aclarar que no estamos ante una edición numerada, es decir, aquella en la que a cada volumen de la misma se le asigna un número correlativo. Nada de eso. La finalidad de estos números era la de identificar cada nuevo título que Discolibro incluía en su catálogo: el 34661 se correspondía con el Misterio del loro tartamudo y el 34837 con el Misterio de la sombra riente. En pocas palabras, estos números eran una referencia que los lectores debían incluir en la hoja de sus pedidos si deseaban adquirir alguno de estos títulos.

Cambios y más errores

Debido a que solo se publicaron dos libros, la editorial Mundo Actual de Ediciones, se vio forzada a eliminar algunas líneas de la introducción y el epílogo del texto original, para que la narración tuviese coherencia a ojos de los lectores que no leyesen los libros que les precedían en la colección.

Y hay errores que parece que son inherentes a la propia colección y se convierten en un clásico de la antología del disparate. Y es que, de nuevo vuelve a atribuirse de forma errónea la autoría del Misterio de la sombra riente a Robert Arthur, cuando su verdadero creador fue William Arden. Si bien, esta editorial no fue la primera en cometer este error (ya lo hizo Molino en varias de sus ediciones) visto lo visto, tengo la certeza de que tampoco será la última en hacerlo.

Cazar aves raras

Después de todo lo comentado sobre estos libros, creo que adquirir alguno de los catálogos de Discolibro en los que aparecían ofertados estos dos libros, podría resultar una pieza muy interesante para cualquier passionista de Los Tres Investigadores, que como yo, disfrutan estudiando la historia de esta saga.

Tambíén recomiendo a estos mismos passionistas hacerse con los dos libros de esta curiosa edición. Por si valiese de algo mi experiencia, diré que si bien no resulta difícil encontrarlos, si lo es dar con ejemplares que estén en buen estado, así que si alguna de estas rara avis se cruzase en tu camino, te recomiendo que no dudes en cazarla.

YO SERÍA BOB

YO SERÍA BOB

Sobre mí:

Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia