Mi portada favorita
Si alguien me preguntase cuál es mi ilustración favorita de todas cuantas aparecen en las portadas de los libros de Los Tres Investigadores, le respondería que, con toda certeza, es la del Misterio del Ojo de Fuego. Se que hay otras más icónicas como la del Misterio en el Castillo del Terror, e incluso mucho más espectaculares como la del Misterio en la montaña del monstruo, pero es que la contemplación de esa ilustración de Ángel Badía-Camps siempre me ha generado un ligero desasosiego que no sabía explicar. Es algo muy parecido a lo que me ocurre con algunos cuadros de Edward Hopper. Y no es casualidad.
Han tenido que pasar muchos años hasta descubrír que, en contra de lo que pensaba, mi desazón estaba mucho más relacionado con la presencia del inquietante caserón que aparece en segundo plano de la ilustración -y el secreto que esconde- que con el paraje desolador y la sensación de calma tensa que parece envolver a los cuatro jóvenes que protagonizan la escena. Déjame que te cuente.
Edwar Hopper
Por si alguien no lo sabe, Edwar Hopper (1882-1967) es un pintor norteamericano cuya obra se caracteriza por recrear escenas contemporáneas rurales o urbanas, en las que aparecen personajes solitarios, aún cuando están rodeados de gente, figuras silenciosas, víctimas de la incomunicación y acuciadas por una soledad no elegida.
Pero Hopper, también sentía cierta atracción por la arquitectura urbana y rural estadounidense que luego plasmaba en sus lienzos. Le gustaba la forma en que estas casas, con sus torres y porches y techos de mansarda y adornos proyectan sombras maravillosas. Su cuadro Casa junto a la vía del tren (1925) que aparece bajo este párrafo, ha tenido una influencia notable en varios directores de cine, debido en buena medida a su atmósfera inquietante, su sensación de aislamiento y su composición arquitectónica casi cinematográfica. Alfred Hitchcock, Terrence Malick, David Lynch o Wim Wenders son solo algunos algunos cineastas que reflejaron magistralmente el estilo «hopperiano» en sus películas.
La inspiración de Hitchcock
Después de contemplar la imagen anterior, seguramente, algún lector estaría pensando que la casa de este cuadro le resultaba vagamente familiar, que tal vez ya la ha visto en otro lugar aunque no acaba de recordar dónde. Y no le faltaba razón. Realmente, todos la hemos visto. Aunque nunca llegó a reconocerlo, parece ser que el gran Alfred Hitchcock conocía esta pintura y se inspiró en ella para filmar su aterradora película «Psicosis» (1960).
Por cierto… ¿no creéis que el motel de Norman Bates se da un cierto aire al viejo caserón que aparece de fondo en la portada del Ojo de Fuego? Esto tampoco es una casualidad. Si observamos la anterior fotografía y la comparamos con el cuadro de Hopper y la ilustración de Badia-Camps, seguro que podemos descubrir ciertas semejanzas en ellas ¿verdad?
Atando cabos
Después de todo lo expuesto hasta este punto, tengo la certeza casi absoluta de que Badía-Camps, recreó el estilo de E. Hopper y se inspiró en la Casa junto a la vía del tren, para realizar la portada del Misterio del Ojo de Fuego. Y muy probablemente, de forma deliberada incluyó en ella su versión pictórica del siniestro caserón que se erigía sobre el motel que regentaba Norman Bates en la película Psicosis, haciendo de este modo un guiño de complicidad al director de la película y también presentador de esta nueva aventura de Los Tres Investigadores.
Y aquí puede que también se encuentre la explicación a ese ligero desasosiego que siempre he experimentado al ver esta portada. La primera vez que vi Psicosis, apenas tenía 12 ó 13 años y aun recuerdo la honda impresión. que me causó. La emoción de miedo que despertó en mí esta aterradora película, seguramente la asocié al caserón de la familia Bates y por ello, como si de un estímulo subliminal se tratase, la simple contemplación de la portada del Misterio del Ojo de Fuego bastaba para despertar en mí un eco lejano de aquel miedo que muchos años atrás había sentido.
Un tirón de orejas
Aunque para mí, la portada del Misterio del Ojo de Fuego sea la portada de las portadas, voy a aprovechar la ocasión para sacarme una espinita que tenía clavada y darle un pequeño tirón de orejas póstumo al Sr. Badía-Camps, porque esa ilustración es en cierto modo, lo que hoy se conoce como un spoiler, un anticipo muy prematuro del desenlace de la trama creada por Robert Arthur.
Y es que después de ver la portada y avanzar un poco en la lectura de la novela, parece muy evidente qué es lo que tendrán que hacer estos intrépidos detectives para resolver el caso, dejando a los lectores muy poco margen para poner a prueba sus dotes detectivescas, imaginación y capacidad de sorpresa. Aunque tampoco debe cargar con toda la culpa, porque como ya sabemos muchas de sus ilustraciones eran versiones de las portadas de la edición norteamericana de Random House y él, simplemente, recreó la ilustración de H. Kane.
¡Seguro que tú también tienes tu portada favorita!

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia