Ángel Badía-Camps
Coincido plenamente con la opinión de Ángel Badía-Camps cuando, en la entrevista concedida en 2011 al Rincón del Taradete, afirmaba que “las portadas [de los Tres Investigadores] eran muy atrayentes”. Conviene aclarar que aunque él fuese el creador de las portadas que aparecen en los primeros 28 volúmenes de la colección, nada tenían de arrogantes sus palabras, más bien todo lo contrario, porque según comenta con gran humildad en la misma entrevista, ese mérito habría que atribuirlo a que “[la editorial] Molino usó muy bien el gancho de Hitchcock”.
Si bien es cierto que en los años en los que vio la luz esta colección, Alfred Hitchcock se había oonvertido en un potente reclamo comercial que, en gran medida, contribuyó al éxito editorial de la saga, no lo es menos que los dibujos de Badía-Camps también ayudaron a ello en el mercado español. Su estética y contenido visual eran unos poderosos captadores de la atención del publico juvenil al que se dirigían.
Un estilo cautivador
Recuerdo cómo, aun siendo un niño, la atmósfera fantasmagórica y el halo de misterio que de forma magistral Badía-Camps imprimía a sus creaciones, ejercían sobre mi una atracción irresistible que me envolvía y fascinaba a la vez, empujándome a visitar con mi tía ía ya desaparecida librería Ariadna (Calle Los Urquiza 34, Madrid) con cualquier pretexto: comprarme un regalo por mi cumpleaños, dar una “pista” a los Reyes Magos o elegir lecturas para las vacaciones de verano. Era casi imposible que pudiese decantarme por alguno de los títulos que exhibían en sus estanterias. Me gustaban todos. ¡Y es que esas portadas me lo ponían muy difícil.
Después continuaría su trabajo Antonio Bosch Peñalva creando las ilustraciones para las cubiertas del Misterio del espantapájaros siniestro y del Misterio del arrecife del tiburón con un estilo muy similar al de su predecesor. A este último dibujante le seguiría Josep María Miralles, cuyos dibujos ya no ejercían ese poder hipnótico que te atrapaba ni tampoco transmitían de forma tan potente la promesa implícita de misterio y acción trepidante, capaz de desbocar nuestra imaginación. Estas nuevas ilustraciones más nítidas y con unos contornos muy definidos, eran incapaces de competir con la magia del acrílico y las pinceladas que caracterizaban a las creaciones de Badía-Camps.
Una comparación
La gran mayoría de las ilustraciones realizadas por Badía-Camps para las portadas de los 28 primeros volúmenes de Los Tres Investigadores, fueron versiones de las realizadas por Harry Kane, Ed Vebell y el resto de ilustradores que les siguieron. Sin embargo, algunas de ellas son creaciones propias y otras aunque similares, les dio su toque personal. A continuación, aparece una comparativa entre las portadas de Badía-Camps y las originales que traían los libros publicados en EE:UU. para que cada cual saque sus propias conclusiones.
Portadas poco parecidas
Si buscamos alguna explicación a las notables diferencias entre algunas de las portadas de la edición española y norteamericana que he incluido en este apartado, podría argumentarse que en el caso del Misterio en el Castillo del Terror, ver a dos niños maniatados tal vez podría resultar inquietante para un adulto que ha de comprar un libro de lectura a un menor. Más difícil resulta explicar el por qué de las diferencias observadas en otras ilustraciones como ocurre en el Misterio del loro tartamudo o el Misterio en la isla del Esqueleto.
Si nos centramos en el Misterio en la montaña del monstruo aunque la portada de Harry Kane y la de Badía-Camps puedan parecer muy diferentes a primera vista, al desplegar completamente las cubiertas de la edición norteamericana, el parecido resulta más evidente. Aunque en este caso, como en muchos otros, yo me quedo con la del ilustrador catalán.
Portadas muy parecidas
Portadas algo parecidas
En otros casos como ocurre en las portadas del Misterio del tesoro desaparecido y el Misterio de la cueva de los lamentos, las portadas aunque guardan cierta semejanza los cambios son más notorios y tal vez se deban a que los editores de Molino no querían que apareciesen armas en la ilustración, debido a que ese detalle podría frenar la compra de estos títulos al inferirse que su contenido no sería adecuado para el público infantil.
Algo para recordar
Las ilustraciones de Ángel Badía Camps para la colección Alfred Hitchcock y Los Tres Investigadores se convirtieron en una parte esencial del imaginario de varias generaciones de lectores en España. Sus dibujos para la Editorial Molino en los años setenta y ochenta, destacaban por su atmósfera cinematográfica, sus colores intensos y una composición muy dinámica que transmitía misterio y aventura incluso antes de abrir el libro.
Badía Camps supo captar el espíritu inquietante y juvenil de las novelas mediante escenas llenas de sombras, objetos extraños y personajes en tensión, creando imágenes muy evocadoras que hoy forman parte de la memoria sentimental de muchos aficionados a la literatura juvenil. Su estilo realista y elegante aportó personalidad propia a las ediciones españolas, diferenciándolas de las portadas originales estadounidenses y convirtiendo títulos como Misterio en el Castillo del Terror o Misterio en la montaña del monstruo en auténticos iconos visuales.

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia