La cara de Hitchcock

Seguro que todos aquellos lectores que en su infancia se deleitaron con las aventuras de Los Tres Investigadores, recordarán, sin necesidad de forzar demasiado su memoria que, en las portadas de los libros  publicados por Editorial Molino, siempre aparecía la oronda y circunspecta cara de Alfred  Hitchcock, el famoso cineasta que a modo de maestro de ceremonias presentaba y cerraba cada una de estas novelas. Pero tal vez, lo que muchos de estos mismos lectores desconozcan es que Editorial Molino tomó la decisión de eliminar la icónica efigie y el nombre de este director de cine de las nuevas novelas de la saga, tras su muerte en 1980.

Esta decisión traería consigo la necesidad de cambiar el nombre de la colección que fue rebautizada como Los Tres Investigadores a secas. Prueba de ello son las cubiertas del Misterio del mendigo de la cara cortada y el Misterio de los visitantes del espacio que así lo atestiguan. Parecía una decisión lógica, puesto que la introducción y el epílogo de cada nuevo caso, ahora le correspondía al detective y escritor Héctor Sebastián, un personaje ficticio que a diferencia de su predecesor, no sólo carecía de correlato en el mundo físico, sino que también adolecía de la capacidad de crear un vínculo emocional con el lector, amén de su nulo tirón comercial si se comparaba con Hitchcock.

El declive

Estos cambios, sumados a otros problemas relacionados con la calidad literaria que ya arrastraban las últimas novelas de la saga, provocó que el atractivo de la colección comenzara a declinar y con ello… las ventas. Ante este nuevo escenario, los directivos de Molino debieron pensar que rectificar era de sabios, así que dieron marcha atrás: resucitaron a Hitchcock -editorialmente hablando- y reeditaron las dos únicas novelas que se habían lanzado al mercado español bajo el título genérico Los Tres Investigadores, aunque esta vez con el diseño original en el que, de nuevo, aparecía el famoso director.

Si bien esta rectificación pudiese resultar más apropiada para los intereses económicos de la editorial, para los seguidores de las andanzas de este trío de jóvenes detectives no dejaba de ser absurda. Eso por no hablar del desconcierto de los nuevos lectores que se acercaban por primera vez a esta saga, eligiendo alguno de los últimos trece títulos de la colección original: por más que lo intentaran, para ellos era imposible entender cuál era papel de Alfred Hitchcock en esas novelas.

Perpetuar el error

El caso es que esta incoherencia entre diseño gráfico y contenido literario se mantendría hasta la publicación del Misterio del coleccionista cascarrabias, novela con la que se pondría el punto final a la serie original. Pero el despropósito, aun perduraría en el tiempo y el nombre e imagen de Hitchcock seguiría apareciendo en Los Tres Investigadores Necesitan Tu Ayuda y en Los Tres Investigadores Nueva Etapa.

Conclusión 

Aunque en algunos países el papel de Hitchcock fue eliminándose progresivamente por cuestiones de derechos o actualización editorial, en España su imagen siguió explotándose durante años porque el personaje ya estaba profundamente asociado a la identidad de la colección. Mantener su nombre en portada ayudaba a garantizar continuidad, fidelidad de los lectores y ventas, incluso cuando su participación real en la serie era más simbólica que efectiva.

YO SERÍA BOB

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Sobre mí:

Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia