Los errores de Ponsa

Reza el dicho popular que hasta el mejor escribano echa un borrón, y con él se indica que incluso el profesional más experimentado y cuidadoso no está libre de cometer errores en su trabajo. Traigo este refrán a colación para visibilizar algunos errores curiosos que pueden observarse en la primera y segunda edición de Los Tres Investigadores, cuya impresión corrió a cargo de ARTES GRÁFICAS PONSA, una imprenta barcelonesa que trabajó para Editorial Molino, desde 1968 hasta 1972.

¿Qué falta? ¿Quién sobra?

Empezaré este inventario de pequeños despropósitos por el que, a mi juicio, es el error más llamativo. Se localiza en la cubierta del Misterio del gato de trapo y tiene que ver con su diseño gráfico. Invito al lector a que ponga en práctica sus dotes detectivescas y analice la siguiente imagen para que sea él mismo quien lo descubra antes de que sea yo quien, en las siguientes líneas, ponga el foco sobre este desliz creativo.

 Ciertamente, no hay que ser muy observador y basta con un análisis muy somero del lomo de este libro para comprobar que el logotipo de la editorial no aparece por ningún lado… ¡falta el molino!

Si nos centramos en el texto, al leer la página número uno, cualquier lector que tenga un mínimo conocimiento de la colección, comprobará incrédulo que la autoría del Misterio de la cueva de los lamentos, del Misterio de la sombra riente, del Misterio del gato de trapo y del Misterio del dragón se atribuye erróneamente a Robert Arthur cuando en realidad estas novelas fueron escritas por William Arden, las tres primeras, y por Nick West, la última de ellas. Este mismo error se perpetuará en el tiempo y de forma inexplicable, aparecerá en casi todas las ediciones impresas, años después, por Gráficas Pérez.

Quiero apuntar que, en varias ediciones también se atribuye de forma errónea la autoría de las ilustraciones de las cubiertas  de los títulos 1 al 14 a Ed Vebell y Harry Kane cuando su autor fue… ¡Ángel Badía-Camps!

Un error relacionado con las ilustraciones, es que en los volúmenes de los títulos 11 y 12 de la primera edición, así como en los doce primeros de la segunda no se incluyó en la página 4 el nombre de Ramón Escolano como autor de las ilustraciones interiores que aparecen en los mismos. La autoría de estos dibujos es muy fácil de verificar porque la firma de Escolano aparece un muchos de ellos. No creo que le hiciese mucha gracia este error y menos aun que no se corrigiese en la segunda edición. Hay cosas que resultan muy difíciles de entender, al menos para mí.

¿Para gustos colores?

Veamos ahora algunos errores relacionados con el uso de colores. Si nos fijamos en las contraportadas de la primera edición del Misterio en el Castillo del Terror, Misterio del loro tartamudo, Misterio del fantasma verde y Misterio de la sombra riente  y las comparamos con el resto de contraportada pertenecientes a esta misma edición o a con las de cualquier otra edición, puede apreciarse que el nombre de Alfred Hitchcock aparece en azul y no en negro como cabría esperar. ¡Pecata minuta!

Sin abandonar el campo cromático, vamos a fijarnos en otro error muy llamativo que se observa en los logotipos que aparecen en el lomo del Misterio de las huellas flameantes y el Misterio del león nervioso, los cuales lucen un sorprendente color amarillo en vez del color negro del logo que aparece en la cubierta de todos los títulos publicados con anterioridad, salvo en el Misterio del gato de trapo, que como ya he comentado no se incluyó en su diseño.

Buscando una explicación

Si alguien está buscando una explicación a este cúmulo de “curiosas anomalías” le diré que yo también lo he hecho y hasta que alguien proponga una explicación mejor compartiré mis conjeturas las cuales tienen mucho que ver con errores comentidos en las diferentes fases ( preimpresión, impresión y  postimpresión) que se siguen en el campo de las artes gráficas.

YO SERÍA BOB

YO SERÍA BOB

Sobre mí:

Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia