Erratas Pérez  S. A.

¿Tiene un cuervo nariz? He formulado esta pregunta aparentemente tan fuera de lugar para seguir hablando de los numerosos errores cometidos por Gráficas Pérez en la impresión de los libros de Los Tres Investigadores. Debido a la falta de profesionalidad algunos de los técnicos que trabajaban en esta imprenta, al preparar para su impresión el texto del Misterio del testamento sorprendente, escribieron por error, en la página 111, «cuervo» en vez de «ciervo» dando como resultado una extraña criatura alada con nariz. A continuación, incluyo una imagen del texto tal y como aparece en la edición que trae 26 títulos en el listado que aparece en su página 2:

A continuación he incluido el mismo texto, bien escrito tal y como aparece en la primera edición que salió de la imprenta Artes Gráficas Ponsa:

¿Alguien dónde se encuentra un lugar llamado Osete? Pues, ya respondo yo: en ningún sitio. En este caso, en la maquetación del texto para impresión del Misterio en la isla del Esqueleto, en Gráficas Pérez escribieron Osete en vez de Oeste

En la siguiente imagen, aparece de nuevo el mismo texto pero escrito correctamente tal y como el lector lo podrá encontrar en las ediciones de Artes Gráficas Ponsa.

Desgraciadamente, resulta bastante habitual toparse con múltiples errores tipográficos como los anteriores cuando se lee un libro de Los Tres Investigadores. Este defecto de calidad es especialmente sangrante en los libros que salieron de los talleres de Gráficas Pérez. Aunque lo peor de todo no fue el elevado número de erratas de estas novelas, sino la desidia y el desinterés que se infiere al comprobar que edición tras edición, con independencia de la imprenta de la que saliesen los libros, esos mismos errores se perpetuaron en el tiempo.

Las erratas

He de reconocer que algunas de estas erratas me arrancaron una sonrisa porque no se trataba ya de palabras que tuviesen una letra mal escrita, sino porque eran erratas que cambiaban totalmente el significado de las mismas. Los ejemplos que aparecen a continuación los he extraído del Misterio de la momia:

    • Su dueño ha sido alterado” en vez de “Su sueño ha sido alterado” (pg. 91)
    • Pero su tercera naturaleza se negaba a admitir su fracaso.” en vez de “Pero su terca naturaleza se negaba a admitir su fracaso.” (pg. 109)

Menos graciosas son las erratas que evidencian un desconocimiento de la grafía correcta de dicha palabra por parte de quien la transcribió. También en el Misterio de la momia podemos encontrar ejemplos de estos despropósitos:

    • En realidad, investigadores de vuestra capacidad, necesitan piezas mayores, como el misterio de la momia de tres mil años que musita mensajes críptimos [cuando debería decir crípticos] en un lenguaje desconocido para su propietario. (pg. 33)
    • retahila [cuando lo correcto sería retahíla] (pg. 52)

Y si ya les costaba escribir correctamente en nuestro idioma, no era muy lógico pensar que fuesen a hacerlo mejor cuando se tratase de palabras inglesas. En la página 4 del Misterio del dragón, en la que aparecen los derechos editoriales, podemos encontrar una nueva errata: donde pone “couching” debería poner “coughing”. En la parte superior de una de las imágenes que aparece, bajo estas líneas, he incluido el título original de la novela bien escrito tal y como aparece en los libros de de Artes Gráficas Ponsa y a continuación, el mismo título, escrito incorrectamente, tal y como aparece en los volúmenes impresos por Gráficas Pérez.

  • Tampoco estuvieron muy afortunados al escribir el nombre de William Arden, porque la «m» final del nombre la cambiaron en todas las ediciones por una «n»:

Los errores gruesos

Pero en esta entrada no sólo quiero hablar de los errores menudos que se cometieron en los libros impresos por Gráficas Pérez sino también de otros mucho más gruesos que aparecen en esos mismos volúmenes. El más llamativo es la atribución a Robert Arthur la autoría de media docena de títulos de la colección original que no fueron escritos por él. En concreto me estoy refiriendo al Misterio de la cueva de los lamentos, el Misterio de la sombra riente, el Misterio del gato de trapo y el Misterio del caballo decapitado, escritos todos ellos por William Arden; al Misterio del dragón de Nick West; y por último al Misterio en la montaña del monstruo firmado por M. V. Carey.

Este mismo error que aparece en los cinco primeros títulos del párrafo anterior, ya lo cometió Artes Gráficas Ponsa en todas sus ediciones, pero Gráficas Pérez no sólo no lo corrigió sino que, además, lo aumentó añadiendo un nuevo título a esta vergonzosa lista de chapuzas. Pero esto no acaba aquí, el Misterio del testamento sorprendende en la edición de Molino, es atribuido de forma errónea a M. V. Carey cuando su verdadero autor fue William Arden.

Para que no haya dudas al respecto, he incluido una imagen de la versión inglesa de este título.

En definitiva, los libros de Los Tres Investigadores impresos en los talleres de Gráficas Pérez se han convertido, con el paso del tiempo, en un curioso testimonio editorial de lo que no debería ocurrir en una imprenta. La pobreza de los materiales, unida a una alarmante proliferación de erratas, no solo afectó a la experiencia de lectura, sino que terminó marcando estas ediciones como ejemplos paradigmáticos de descuido técnico y falta de control de calidad. Hoy, más que por su fidelidad al espíritu de Robert Arthur, estas impresiones son una advertencia para editores y lectores: incluso las mejores historias pueden verse empañadas cuando el soporte material no está a la altura del texto que pretende transmitir.

YO SERÍA BOB

YO SERÍA BOB

Sobre mí:

Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia