Las entradas secretas

Uno de los elementos más fascinantes que introdujo Robert Arthur en sus novelas fueron las cuatro entradas secretas que utilizaban Los Tres Investigadores para acceder y desplazarse por el “Patio Salvaje” de forma clandestina y así eludir las miradas indiscretas de sus clientes o los requerimientos laborales de Mathilda Jones, la tía de Jupiter.

Había cuatro entradas secretas que facilitaban el acceso al patio de chatarras de los Jones. Por ellas, los Tres Investigadores entraban y salían sin ser vistos.

Misterio del loro tartamudo

Conviene aclarar que el texto anterior es un pésima traducción al español de la frase original, cuya traducción corrió a cargo de por M. L. de Pol Ramírez. Este defecto de calidad fue el origen de la creencia errónea de que la función de todas estas puertas era la de permitir el acceso al “Patio Salvaje”. Si leemos el texto original, comprobaremos que lo que nos dice es que había cuatro entradas secretas en la chatarrería, no que hubiese cuatro entradas por las que se accedía a la “Chatarrería de los Jones”.

Como veremos en este artículo, con toda certeza dos de ellas sí permitían acceder a la chatarrería desde el exterior de la misma (la Puerta Verde  y la Puerta Roja de Rover) otra estaba camuflada en su interior (Los Tres Tranquilos) y una última (la entrada secreta cuatro (Secret Four , en la narración inglesa) cuya ubicación es incierta. A continuación he reproducido el texto original al que hago referencia para que el lector saque sus propias conclusiones:

There were four different secret gates into the junk yard so that The Three Investigators could, if necessary, come and go without being seen.

Mystery of the suttering parrot

La primera entrada

En el Misterio en el Castillo del Terror, Robert Arthur introducirá la primera de las cuatro entradas secretas que se ubicaban estratégicamente en diferentes puntos del “Patio Salvaje”. La conocemos como la Puerta Verde, aunque en la versión inglesa aparece como Green Gate One. Según se deduce de la lectura, se encontraba en la parte frontal de la valla de madera que delimitaba la chatarrería, muy próxima a una de sus esquinas:

Bob rebasó la entrada principal, con sus dos enormes verjas de hierro de un establo que se había quemado. Recorrió unos cien metros y se detuvo donde la valla mostraba un mar pintado de verde, con dos buques de vela en terrible lucha con los elementos desencadenados. Bob desmontó en busca de las dos tablas verdes que Jupe había convertido en una puerta privada. Aquélla era la Puerta Verde. Empujó por el ojo de un pez que se asomaba en el agua junto a un buque que se hundía, y las tablas se alzaron.

Misterio en el Castillo del Terror

 

La segunda entrada

Esta entrada, que los lectores españoles conocemos como la Puerta Roja de Rover (en la versión inglesa, Red Gate Rover) apareció por primera vez en el cuarto capítulo del Misterio del loro tartamudo, donde se describe y especifica el lugar exacto de la valla que rodea al depósito de chatarra de los Jones. en el que se encuentra:

[…] Finalmente, llegó [Bob] a la parte de atrás del “Patio Salvaje” de los Jones; tal vez la chatarrería de más colorido de todo el país. Una larga y alta valla lo rodeaba, y en ella diversos artistas locales, agradecidos al señor Jones, habían pintado escenas de vivos colores.

En la valla posterior, una enorme pintura representaba el incendio acaecido en San Franciso en 1906. Era dramática la escena de edificios incendiados, carricubas tiradas por caballos y gente que huía con hatillos a sus espaldas.

Bob pedaleó paralelo a la calle asegurándose de que nadie lo viera, y se detuvo a unos 15 metros del final. Allí, un gran chorro de llamas rojas salía de un edificio, y un perrito estaba sentados sobre un nudo de la madera.

Misterio en el Castillo del Terror

A continuación, se describe el mecanismo, idéntico al de la Puerta Verde, que una vez accionado permitía la apertura de esta puerta secreta:

Bob hizo salir el nudo con las uñas y presionó la valla. Tres tablas se balancearon hacia arriba, y el muchacho pasó por allí con su bicicleta. Aquella era la Puerta Roja de Rover.

Misterio en el Castillo del Terror

En este mismo capítulo Robert Arthur describirá de forma exhaustiva la ruta que conecta este acceso secreto al Patio Salvaje con el Puesto de Mando.

La tercera entrada

La tercera de las puertas, “Los Tres Tranquilos” se presentará a los lectores también en la primera de las novelas de la saga varios capítulos después de hacer lo propio con la “Puerta Verde”. En este caso, M. L. de Pol Ramírez de nuevo realizó una traducción deplorable ya que el nombre original de esta puerta era “Easy Three” cuya traducción correcta hubiese sido “Fácil Tres”, porque como se especifica en el texto de las novelas no sólo era la forma más sencilla de acceder al Puesto de Mando, sino también la que tenía una forma de apertura más convencional:

Los tres amigos se dirigieron a los “Los Tres Tranquilos”, nombre en clave para la entada más fácil al puesto de mando. Se trataba de una gran puerta de roble, que aparecía sobre grandes bloques de granito de un edificio derribado.

Misterio en el Castillo del Terror

Es muy probable que Harry Kane representara esta puerta en dos de sus ilustraciones en blanco y negro que acompañaban al texto de cada novela. La primera de ellas aparece en el Misterio del ojo de fuego y la segunda, en el Misterio del reloj chillón (ver dibujos bajo este párrafo). 

En el Misterio del tesoro desaparecido, Robert Arthur aludirá de nuevo a esta puerta aunque en este caso, la puerta ya no estará apoyada sobre bloques de granito sino sobre unos maderos. También se aclara que sólo se utiliza cuando la chatarrería está desierta:

Los Tres Tranquilos era la entrada más sencilla, una enorme puerta de roble, aún en sus goznes, apoyada contra unos maderos. Una gran llave oxidada, que ocultaban en un recipiente de otro metal en el mismo estado, abría la puerta.

Misterio del tesoro desaparecido

La cuarta entrada

Y llegamos a la cuarta entrada a la que los lectores anglosajones conocen como “Secret Four”. Robert Arthur hizo alusión por primera y última vez en el Misterio del tesoro desvanecido y desde entonces ha suscitado un buen número de acalorados debates sobre su ubicación. 

“El misterio ganó en profundidad cuando recibieron una llamada telefónica de Jupiter a última hora de la tarde.

-Probad todas las entradas y salidas, excepto la de emergencia y la cuatro -ordenó refiriéndose a sus rutas de escape y entrada, que solo utilizaban en casos desesperados-. Usad Puerta Verde, Túnel Dos, Puerta Roja de Rover y los Tres Tranquilos.”

Misterio del tesoro desaparecido

Lo cierto es que sabemos muy poco sobre ella. Por este motivo, creo que es necesario analizar los datos que disponemos sobre ella con más detenimiento para arrojar luz sobre las muchas sombras que la rodean. Puedes encontrar más información sobre ella aquí.

Algo para soñar

Las entradas secretas del Patio Salvaje no eran solo un recurso ingenioso que aumentaban el atractivo de la narración: eran una invitación directa a la imaginación. Para quienes leímos aquellas historias siendo niños, descubrir pasadizos ocultos entre montones de chatarra significaba formar parte de un pequeño círculo de iniciados, compartir con los protagonistas un secreto que el mundo adulto parecía ignorar. Aquellos accesos clandestinos despertaban la fascinación por lo misterioso, pero también algo más profundo: la sensación de que cualquier rincón cotidiano podía esconder una aventura.

 

En ese juego de puertas camufladas y refugios imposibles, muchos lectores encontramos no solo un escenario memorable, sino un lugar simbólico donde empezó a crecer nuestra propia capacidad de imaginar. Porque, al fin y al cabo, las verdaderas entradas secretas no estaban en el Patio Salvaje, sino en la mente de quienes abríamos cada uno de estos libros.

YO SERÍA BOB

YO SERÍA BOB

Sobre mí:

Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia