Errores conceptuales

En entradas anteriores ya he analizado algunos errores creativos cometidos por Harry Kane, Ed Vebell o Ángel Badía-Camps en las ilustraciones que realizaron para las cubiertas de los diferentes títulos de la colección original. En este artículo, seguiré ahondando en este tipo de “fallos” pero pondré el foco de atención en los dibujos interiores que acompañaban al texto de cada novela.

Curiosamente, los mismos errores que se cometieron en la edición estadounidense se replicaron sin excepción en los libros publicados por Editorial Molino en España, con independencia de la edición que se tratase. Ello se debía a que las ilustraciones que realizó Ramón Escolano, eran réplicas casi calcada de las que aparecían en los libros de Random House. No se si alguien en Molino reparó en estos errores, y si lo hizo, está claro que prefirió dejar las cosas como estaban y no complicarse.

El baile de personajes

Los primeros errores de la colección, no se harían esperar. Cualquier lector mínimamente observador los puede localizar en el Misterio del loro tartamudo. La verdad, es que resulta llamativo la cantidad de errores gráficos que se cometieron en esta novela . Pero antes de desvelarlos, pediría a quienes estén leyendo esta entrada que observen con detenimiento la ropa que lleva Jupiter en la siguiente ilustración:

De repente oyeron un ruido detrás de ellos. Era Jupiter que acababa de llegar al puesto de mando. Con la mitad del cuerpo fuera de la trampilla, el primer investigador se quedó petrificado.

Misterio del loro tartamudo, cap. 8

 

Y a continuación, léase el siguiente texto y obsérvese la imagen a la que hace referencia:

Bob y Pete, caminaron despacio seguidos del hombre.

[…]

Los dos investigadores sentáronse en un gran diván y el señor Claudius frente a ellos, probando la punta del cuchillo en uno de sus dedos.

 

Misterio del loro tartamudo, cap. 11

 

Queda bastante claro que Harry Kane, por error, representó a Jupe en vez de a Bob. La confusión tal vez, tenga su origen en la vestimenta de Jupiter a quien, por alguna razón que desconozco, se le representó con una cazadora muy similar a la que siempre vestía Pete, en vez de su característica camisa hawaiana (en esta novela solo aparece en una ilustración con ella).

El error vuelve a repetirse en el dibujo del capítulo 13 de la misma novela, en el cual se representa la escena en la que Lester (uno de los esbirros del ladrón de arte Huganay) saca a empujones a Skinny Norris del sedán que conduce Huganay, para meter las jaulas con los loros que acaba de robar al señor Claudius, tras interceptar su camión en el que también viajan Pete y Bob. Sin embargo, de nuevo, en esta ilustración Bob es sustituido por Jupiter.

Huganay sacó medio cuerpo del coche, de modo que su rostro casi tocaba el pálido semblante del anticuario.

-¡Claude! -dijo en voz baja y peligrosa- ¿Dónde está “Barbanegra”? Necesito los siete para tener completo el mensaje.

-No lo sé. Aún no lo he visto.

-Pero esto chicos sí -el francés miró a Pete y a Bob. Sus ojos grises destellaban peligrosidad.

Misterio del loro tartamudo, cap. 13

 

Mismo error, distinta novela

Da la impresión que Harry Kane, tenía algún problema no resuelto con la identidad visual de Jupiter porque en la ilustración que aparece en capítulo 16 del Misterio de la sombra riente, volverá a representar a Jupiter en vez de a Bob. ¡Vaya usted a saber por qué! El caso es que de nuevo le robaron el protagonismo al tercer investigador. Cuando se lee el texto asociado a la escena de la ilustración, queda de forma meridianamente clara que Jupiter se ha colado en el dibujo sin ninguna razón.

Frenéticamente, los dos chicos procedieron a efectuar un nuevo registro de la cabaña. Una vez más, tuvieron suerte. En el cajón de la mas descubrieron un olvidado estuche de cerillas de cartón. Bob encendió la linterna rápidamente mientras Pete se hacía de un trozo de hojalata para cubrir la luz y dar la señal. Los dos amigos se encaminaron a la ventana posterior.

Misterio de la sombra riente, cap. 16

Buscando una explicación

Puestos a buscar una justificación a estas incoherencias, podría resultar bastante plausible argumentar que Harry Kane no trabajaba siempre con el texto final completo o lo hacía de forma fragmentaria. Al menos en el Misterio del loro tartamudo, debido a que la colección estaba arrancando, es muy probable  que el ilustrador recibiera resúmenes, escenas seleccionadas o incluso instrucciones editoriales algo ambiguas debido a que aun no se tenían los textos definitivos. Eso podía llevar a confundir qué personaje debía aparecer en una escena concreta.

Otra posibilidad es más técnica: los plazos de producción eran ajustados y las ilustraciones no siempre se revisaban con el mismo rigor que el texto. Eso hacía que pequeños desajustes —como colocar a Jupiter en una escena que en realidad correspondía a Bob— pasaran a la versión impresa sin corregirse.

Sea como fuere, estas pequeñas incoherencias en las ilustraciones de Harry Kane se han convertido con el tiempo en una curiosidad entrañable. Lejos de restar valor a la obra de Robert Arthur, enriquecen la historia de la colección y son un detalle que los fans disfrutamos descubriendo y comentando.

YO SERÍA BOB

YO SERÍA BOB

Sobre mí:

Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia