Elizabeth Arthur
A principios de los años cuarenta, Robert Arthur conoció a Joan Vaczek, escritora de ficción e hija de un diplomático húngaro, contrayendo matrimonio en diciembre de 1946, trasladándose a Yorktown Heights, Nueva York, donde tuvieron dos hijos: Robert Andrew Arthur en 1948 (lo que significa que el nombre del segundo investigador, Bob Andrews, fue un bonito guiño a su hijo) y Elizabeth Ann Arthur en 1953.
Con el paso de los años, Elizabeth Ann Arthur se ha convertido en una figura clave en la preservación y continuidad del legado literario de su padre, especialmente en relación con la popular serie de novelas Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores. Robert Arthur, reconocido por su talento en el género juvenil de misterio, creó a estos icónicos personajes que desde mediados del siglo XX han entretenido a generaciones de lectores jóvenes con sus aventuras llenas de ingenio y suspense.
Un rol activo
Desde los orígenes de la serie, Elizabeth Ann tuvo un papel especial en la creación y desarrollo de los personajes. Siendo una niña, su padre la consultaba a menudo para afinar detalles y caracterizaciones de los protagonistas. Muchos años después, recordaría en diversas entrevistas que Robert Arthur valoraba mucho su opinión, buscando en ella una mirada fresca y cercana a la perspectiva juvenil que los libros querían reflejar. Esta interacción fue fundamental para que los personajes mantuvieran un aire auténtico, y Elizabeth siempre se ha sentido orgullosa de haber sido una parte activa en el proceso creativo de su padre:
“Durante los meses en que mi padre estaba trabajando en El Castillo del Secreto del Terror, yo acababa de cumplir diez años, y como tenía la edad aproximada del público al que iba dirigido mi padre, mi padre solía preguntarme, muy serio, qué pensaba yo sobre varias ideas que tenía en desarrollo.
Por ejemplo, en una ocasión, papá consideró darle a Júpiter Jones el nombre de «Genius Jones», y cuando me preguntó si pensaba que «Genius Jones» o «Jupiter Jones» era mejor, le dije que nunca sería amigo de un niño cuyo apodo era «Genius».
También me preguntó qué pensaba yo de las películas y programas de televisión de Alfred Hitchcock, pero como en ese momento nunca había visto ninguno de ellos, en ese sentido no le fui de mucha ayuda.
Como agradecimiento a la colaboración de su pequeña hija, Robert Arthur introduciría un personaje literario, Liz -diminutivo de Elizabeth-, creado a su imagen y semejanza, en el capítulo número 5 de la novela Misterio del Ojo de Fuego:
El timbrazo de Bob fue contestado por una linda niña pecosa.
[…]
-Mamá son los Tres Investigadores.
-No te preocupes, Liz. -la señora se sonrió-. Vives en un mundo lleno de espías misteriosos y criminales siniestros -miró a Bob-.
-Bueno ¿y no necesitáis una chica investigadora? -preguntó ansiosa Liz-. Hay ocasiones en que una chica sirve de gran ayuda. Podrías telefonearme. Como actriz soy fantástica. Sé maquillarme y disfrazarme, y sé cambiar de voz.
Lucha por los derechos
Tras la muerte de Robert Arthur, Elizabeth Ann se convirtió en la principal defensora de la obra de su padre y de los derechos sobre Los Tres Investigadores. La serie enfrentó diversos desafíos legales y editoriales, con intentos de modificar o descontinuar los libros originales. Elizabeth luchó arduamente para preservar la integridad y los derechos literarios de las novelas, emprendiendo gestiones legales y acuerdos con editoriales para garantizar que las nuevas publicaciones mantuvieran la esencia que Robert Arthur había concebido.
Su compromiso no solo fue legal, sino también creativo: buscó proteger la obra original de adaptaciones o usos que pudieran distorsionar los valores y la calidad que su padre había plasmado en sus escritos.
Continuidad y nuevas aventuras
Consciente de la importancia cultural de Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores, Elizabeth Ann también decidió retomar la pluma para continuar la saga. Ha escrito nuevas novelas que expanden el universo original, respetando el tono y la atmósfera clásica, pero incorporando elementos contemporáneos que atraen a las nuevas generaciones de lectores.
Estas nuevas entregas han recibido críticas positivas por mantener la intriga y el espíritu de las aventuras originales, a la vez que introducen una visión renovada. Elizabeth asegura que su objetivo es mantener vivo el legado de su padre y conectar a los jóvenes de hoy con esos personajes entrañables que han marcado su infancia y la de muchos otros.
Una reflexión final
Elizabeth Ann Arthur ha manifestado en varias ocasiones que las novelas de su padre no solo son historias de misterio, sino también vehículos de valores como la amistad, la curiosidad y la justicia. Ella considera que estos elementos universales hacen que la serie siga siendo relevante, y se siente honrada de poder ser la guardiana y continuadora de esta obra literaria.
En suma, Elizabeth Ann Arthur no solo es la hija del autor Robert Arthur, sino también una pieza fundamental en la historia y futuro de Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores. Su amor por los personajes, su lucha por los derechos y su trabajo creativo continúan asegurando que estas aventuras sigan fascinando a niños y adultos por muchas décadas más.

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia