Las sobrecubiertas

La sobrecubierta o camisa de un libro, es un forro de papel que se añade a la parte exterior de muchos libros, especialmente si son de tapa dura, después de su impresión. Tiene unas solapas que se pliegan hacia adentro para anclarla al libro. Para su confección, suele utilizarse papel de un gramaje medio (120-170 gr) ya que una de las funciones de esta pieza, es proteger la cubierta del libro, es decir que se manche, se roce o se deteriore, lo menos posible.

En los años sesenta y principios de los setenta, época en la que vio la luz la colección de Los Tres Investigadores en España, para muchas familias o jóvenes lectores, los libros eran casi un artículo de lujo, razón por la que tenían que durar muchos, muchos años. Ya fuesen escolares, novelas o divulgativos, pasaban de generación en generación. Las editoriales no eran ajenas a esta realidad y, en la medida de lo posible, procuraban que sus diseños y los materiales que empleaban en su impresión contribuyesen a ello. Esto explicaría por qué los libros de Los Tres Investigadores eran de tapa dura y por qué las dos primeras ediciones traían una sobrecubierta.

Sobrecubiertas 1ª ed.

Son muchos los lectores de Los Tres Investigadores que desconocen la existencia de estas sobrecubiertas. Y también son muchos los vendedores de libros de segunda mano que lo ignoran. Para su información, apuntaré que los 12 volúmenes de la primera edición y los 16 primeros de la segunda (impresos en los talleres de Artes Gráficas Ponsa entre los años 1968 y 1972) llevaban una sobrecubierta. Su diseño exterior era idéntico al de las cubiertas del libro que protegían y las solapas eran utilizadas por Editorial Molino para incluir publicidad de algunas de las muchas colecciones que publicaban para los lectores más jóvenes.

Un dato curioso, es que en la cara interna de las sobrecubiertas de los libros de la primera edición también aparece publicidad editorial, pero a diferencia de la que se incluía en las solapas, se imprimía a una sola tinta. A continuación reproduzco los diferentes anuncios que he podido reunir.

1. Misterio en el Castillo en el Terror y 4. Misterio del fantasma verde (sobrecubierta de la reimp. de la 1º ed.)

2. Misterio del loro tartamudo (sobrecubierta de la reimpresión de la 1º ed.)

5. Misterio del tesoro desparecido (sobrecubierta de la 1º ed.)

6. Misterio de la Isla del Esqueleto (sobrecubierta de la 1º ed.)

7. Misterio del Ojo de Fuego (sobrecubierta de la 1º ed.)

8. Misterio de la araña de plata (sobrecubierta de la 1º ed.)

9. Misterio del reloj chillón (sobrecubierta de la 1º ed.)

10. Misterio de la cueva de los lamentos (sobrecubierta de la 1º ed.)

12. Misterio de la sombra riente (sobrecubierta de la reimpresión de la 1º ed.)

Sobrecubiertas 2ª ed.

En la primera impresión de la segunda edición, la cara interna de la sobrecubierta, al igual que ocurría con la edición anterior, se utilizaría para incluir publicidad. Aunque esta sería la última vez que Ediciones Molino lo hizo. La cubierta que incluyo a continuación, es el único modelo que poseo hasta el momento.

Sobrecubierta del Misterio de la isla del Esqueleto (2ª ed., Ediciones Molno) y Misterio de la araña de plata (2ª ed., Ediciones Molino)

En las siguientes reimpresiones de la 2ª edición,  el espacio interior de las guardas comenzó a dejarse en blanco y únicamente se emplearían las solapas para incluir las novedades editoriales que Ediciones Molino ofertaba a sus lectores más jóvenes. 

Es importante señalar que en cada una de las sucesivas reimpresiones de un mismo título, podía aparecer publicidad editorial diferente en sus solapas. Gracias a este detalla es posible contabilizar el número de reimpresiones que se realizaron de esta segunda edición. Yo he contabilizado 2 a las que hay que sumar la primera impresión. Reproduzco a continuación, los pares de solapas de las cubiertas  de los libros que poseo:

Una quimera

Desgraciadamente, son muy pocas las sobrecubiertas que han llegado hasta nuestros días, y de éstas, son contadas las que lo han hecho en buen estado. El principal motivo de su escasez, se debe a que el papel que empleó PONSA para su impresión, era de muy poco gramaje lo cual contribuyó a su rápido deterioro. A partir de 1973, se eliminaría la sobrecubierta y desde entonces, ninguna edición, saliese de la imprenta que saliese, volvería a lucir esta curiosa pieza.

Llegado a este punto, es fácil entender por qué para un coleccionista supone un auténtico reto conseguir todos los ejemplares de la primera y segunda edición con su sobrecubierta, y si de algo vale mi experiencia, he de decir que a día de hoy, lograrlo es prácticamente una quimera. Pero no hay que desanimarse, si una virtud tenemos los coleccionistas es la paciencia. Hay que seguir buscando. Y tal vez, cuando menos lo esperemos, aparezca ante nosotros alguno de estos “preciados tesoros” ¡Ánimo!

YO SERÍA BOB

YO SERÍA BOB

Sobre mí:

Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia