Ramón Escolano
Recuerdo que, aun siendo un niño, cuando mis padres me regalaban un nuevo libro de Los Tres Investigadores, lo primero que hacía antes de leer ni siquiera una sola letra, era buscar las páginas en las que aparecían las ilustraciones interiores que acompañaban al texto de la novela. No paraba hasta dar con todas ellas. Era casi un ritual, algo con lo que disfrutaba muchísimo, porque la sola contemplación de las escenas que allí aparecían disparaban mi imaginación y comenzaba a conjeturar que aventuras correrían mis idolatrados detectives en ese nuevo caso.
Pues bien, todos esos dibujos y los buenos recuerdos a ellos asociados, debo agradecérselos a Ramón Escolano, un dibujante e ilustrador catalán, al que Editorial Molino contrató en 1968 para que realizase las siete ilustraciones en blanco y negro y página completa que se incluían en cada uno de los títulos de la colección Alfred Hitchcock y Los Tres Investigadores que ese mismo año comenzaron a publicarse en España.
Las ilustraciones interiores
Aunque Escolano creó todas las ilustraciones interiores de los 43 volúmenes de los que consta la colección original, sus primeros dibujos no aparecerían publicados hasta el título 11 de la primera edición de la saga, el Misterio de la calavera parlante. Si bien desconozco el motivo de por qué fue así, lo cierto es que en los diez primeros títulos de esta edición aparecían los mismos dibujos que Harry Kane creó para la colección en Estados Unidos. Sería a partir de la segunda edición, cuando las ilustraciones de Ramón Escolano sustituyen a las de Harry Kane, apareciendo a partir de ese momento en todos los títulos de la saga,
Se trataba de dibujos realizados a carboncillo que fueron evolucionando hacia un diseño plano con trazos limpios y sin apenas sombreados. Si se comparan los dibujos inciales del ilustrador catalán con los realizados por Harry Kane, es fácil comprobar que son réplicas, casi idénticas, de los del segundo, con algunas sutiles diferencias en la caracterización de los personajes y en el acabado final. En las ilustraciones de Escolano desaparecen los difuminados y las áreas oscuras de las ilustraciones originales, dando lugar a creaciones visualmente más sencillas y menos trabajadas. Bajo estas líneas, he incluido un ejemplo de las mismas ilustraciones que realizaron ambos ilustradores (a la izquierda la de Harry Kane y a la derecha la de Escolano) para que el lector pueda apreciar en que medida el trabajo de uno es similar al del otro
En 1978 Random House publicó el Misterio del doble mortal, el último libro de Los Tres Investigadores que incluía ilustraciones interiores. Sin embargo, Ediciones Molino decidió siguir incluyéndolas, lo que supuso que a partir de ese momento Escolano dejó de versionar los trabajos de otros dibujantes para dar rienda suelta a su talento creativo y alumbrar ilustraciones originales para los títulos 29 al 43 de la edición española.
Un trabajo invisible
No quiero finalizar esta entrada sin apuntar que Ramón Escolano fue un afectado más de los múltiples despropósitos que se cometieron en los libros de Los Tres Investigadores. Y es que, si por algo se caracterizó la edición española de esta colección, fue por la cantidad de erratas que aparecían en sus textos. Si bien algunas eran pequeñas minucias, otras lo fueron de bulto.
Valgan como ejemplo de estas últimas las que comento a continuación, las cuales, en cierto modo y por desgracia, invisibilizaron el trabajo de Escolano a ojos de los lectores: Hago este comentario, porque en la página 4 de cada libro, en la que se incluían los derechos editoriales y otros datos de interés como la autoría de las ilustraciones del cada novela, puede observarse que:
- El nombre de Ramón Escolano no aparece por ningún lado como autor de las ilustraciones de los títulos 11 y 12 de la primera edición
- Tampoco aparecerá su nombre como autor de las ilustraciones de los 12 primeros títulos de la segunda edición. El pobre Ramón, tendría que esperar a la la publicación del Misterio del gato de trapo de esta edición para que comenzara a reconocerse su trabajo
- En la edición de Flamma, ocurriría exactamente los mismo que he comentado en el punto anterior.
Supongo que aunque estos errores en su momento no le harían mucha gracia a Escolano, tampoco debió tomárselo muy mal porque continuaría colaborando con la Editorial Molino hasta el fin de sus días, dejándonos un legado artístico con el que hemos crecido varias generaciones de lectores y al que le debemos muchos buenos recuerdos. ¡¡Gracias, Ramón!!

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia