Colección El Navegante
En España, entre los años 1998 y1999, Ediciones SM tradujo y publicó cuatro novelas de los «Die Drei ???» integradas en su colección El Navegante dentro de la serie Misterio. Aunque ni de lejos lograron popularidad que la colección original de Los Tres Investigadores cosechó entre sus lectores tres décadas atrás. Estos títulos fueron los siguientes
- Voces de la nada (André Minninger, 1998)
- La tumba vacía (André Marx, 1998)
- Pistas del diablo (Ben Nevis, 1999)
- Noche de angustia (André Marx, 1999)
Algunos lectores recordarán estos libros de formato pequeño, con tapa blanda y el borde de sus cubiertas de color amarillo. Y seguro que tampoco han olvidado la n tan singular en forma de arroba que aparecía en las contraportadas y en el propio nombre de la colección.
Las ilustraciones de las portadas de estas cuatro novelas corrieron a cargo de Raúl. Desde mi punto de vista dejan bastante que desear porque carecen del atractivo visual de las portadas diseñadas por Harry Kane para Random House en EE.UU., el magnetismo de los dibujos que Badía-Camps creó para la edición de Editorial Molino, o el estilo fresco y dinámico que Pedro Rodríguez imprimió a sus creaciones para RBA en España.
Parecidos, pero no iguales
Por si a algún lector pudiese interesarle mi opinión sobre estas cuatro novelas diré que, por ejemplo, “Noche de angustia” me pareció una novela trepidante, llena de acción, con una trama muy bien construida aunque con un final algo previsible. La narración te atrapa desde el principio y las deducciones de Justus están a la altura de lo que esperamos de su personaje.
Sin embargo, me bastó leer unas pocas páginas de la primera de estas novelas para sentir que estos tres investigadores no eran los de Robert Arthur, ni siquiera los de William Arden o los de M. V. Cavey. Aunque Justus, Peter y Bob me resultaban vagamente familiares, no dejaban de ser unos auténticos desconocidos para mí. Me parecieron muy diferentes al trío de detectives que yo descubrí en mi infancia. Y no hablo de su aspecto físico, sino de su identidad y el universo que les rodea. Les falta algo que no sabría explicar, tal vez sea esa candidez que emanaba de ellos y el universo que les rodeaba. Se echa en falta personajes sorprendentes como los que aparecían en las tramas de los primeros libros, o escenarios cautivadores que te hagan soñar despierto como eran el Patio Salvaje y el Puesto de Mando.
Puede que en este caso, cuando se compara las edición original con la secuela alemana, si sea cierta la máxima que afirma que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. O tal vez, sea mi memoria la que me ha llevado a idealizar la figura de mis queridos detectives porque crecí con ellos en una época en la que fui tremendamente feliz. Quien sabe. Lo cierto es que en el momento de escribir estas últimas líneas he empezado a sentir muchísima nostalgia.
Aumentar nuestra colección
Sentimentalismos aparte, diré que, a día de hoy, estos volúmenes son muy fáciles de encontrar. Basta con darse una vuelta por un par de librerías de lance y ocasión o visitar alguna página especializada en la venta de artículos de segunda mano para dar con ellos. Sinceramente, creo que son una buena adquisición para quienes deseen incorporarlos a su colección o simplemente quieran comprobar de primera mano la metamorfosis que experimentaron los personajes de Robert Arthur en su periplo por tierras alemanas.
Para finalizar esta entrada, quisiera avisar a aquellos lectores que se animen a leer alguna de estos volúmenes que, a buen seguro, van a llevarse alguna que otra sorpresa. Y esto lo digo porque las novelas que se publicaron en Alemania presentan diferencias muy significativas respecto a la edición original. Y no me refiero solamente a ese “no se qué, que qué se yo” del que hablaba en el apartado anterior. Pero como no quiero contar más de lo necesario, prefiero que sea el propio lector quien los descubra, se sorprenda, los valore y opine sobre ellos.

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia