La tela de araña
Si leíste los libros de Los Tres Investigadores en los años 70 o aún conservas alguno de aquella época, seguro que te vendrá a la mente la imagen de alguna de sus cubiertas surcada por una especie de canales en forma de tela de araña que se formaban debajo del plástico que las protegía. Para mí, cuando apenas contaba 8 ó 9 años, estas “telas de araña” eran un auténtico misterio, no sabía a qué se debían ni tampoco tenía claro si formaban parte del diseño editorial del libro.
Recuerdo que me esmeraba en hacerlas desaparecer sin ningún éxito, unas veces pinchando los “túneles” con un alfiler para tratar de extraer el aire atrapado entre el plástico y el cartón, otras presionandolas con el canto de una regla contra la cubierta. Pero no había manera. Por mucho que me afanase en mi empeño, las ampollas del plástico seguían allí. Con los años he descubierto que ese efecto de tunelado se debía a un déficit de calidad en el proceso de laminado. ¿Que qué es esto del laminado? Os lo explico.
El proceso de laminado
Después del proceso de impresión, comienza lo que en artes gráficas se denomina postimpresión, es decir, el conjunto de actividades encaminadas a proporcionar al libro su forma definitiva. Una de estas actividades es el laminado.El proceso de laminado en postimpresión consiste en aplicar una fina película plástica sobre la cubierta del libro una vez impresa, mediante calor y presión. Este acabado puede ser brillante, mate o satinado, y se utiliza tanto por motivos estéticos como funcionales. El laminado realza los colores, mejora la sensación al tacto y aporta una apariencia más cuidada y profesional a la publicación.
Entre sus principales ventajas destaca el aumento de la durabilidad de la cubierta, ya que la protege frente a la humedad, el roce y la suciedad. Además, evita el desgaste prematuro de la tinta y facilita la limpieza, lo que resulta especialmente útil en libros de uso frecuente o juveniles como es era el caso de Los Tres Investigadores. En conjunto, el laminado contribuye a prolongar la vida útil del libro y a mejorar la experiencia del lector.
Defectos del laminado
En el laminado de la cubierta de un libro pueden aparecer diversos defectos, generalmente relacionados con el proceso técnico, los materiales o las condiciones ambientales. Algunos de los más comunes que se observan en muchos de los ejemplares de Los Tres Investigadores son:
- Burbujas o bolsas de aire: se producen cuando el adhesivo no se distribuye de forma uniforme o la presión y la temperatura no son adecuadas (ver imagen izquierda). Es uno de los errores de postimpresión más característico de la colección. Se observa en cientos de libros que salieron de los talleres de Gráficas Pérez.
- Arrugas u ondulaciones: pueden deberse a una tensión incorrecta de la película, a un mal alineado o a diferencias de humedad entre el papel y el laminado (ver imagen central). Este error era muy habitual en los libros que salieron de los talleres de Artes Gráficas Ponsa.
- Despegado del film: ocurre cuando el adhesivo no fija correctamente, ya sea por baja temperatura, mala calidad del laminado o incompatibilidad con la tinta.
Otros defectos en el laminado, más inusuales en esta colección son los siguientes
- Efecto plateado (silvering): especialmente visible en laminados mate, aparece como zonas blanquecinas causadas por microburbujas sobre áreas muy entintadas.
- Pérdida de color o contraste: un laminado inadecuado puede alterar el aspecto cromático, apagando colores o modificando el brillo original.
- Marcas y rayaduras: el film puede dañarse durante la manipulación posterior si no tiene la resistencia adecuada.
Estos defectos pueden minimizarse con un buen control de calidad, una correcta preparación del papel impreso y el ajuste preciso de los parámetros de laminado.
Los reyes de la chapuza
Este problema en el laminado afectó exclusivamente a los libros de los Tres Investigadores que tenían las guardas blancas y cuya impresión corrió a cargo de Gráficas Pérez. Entre los años 1974 y 1976, de los talleres de esta imprenta barcelonesa salieron cientos de libros defectuosos que en aquella época Editorial Molino pudo colocar en las librerías, supongo que no sin pocas reticencias por parte de quienes los vendían. Hoy día, en el sector editorial los estándares de calidad son muy elevados y dudo mucho que productos con este acabado, tuviesen hueco en el mercado. Pero eran otros tiempos y nosotros más bisoños y menos exigentes.
Pero por si fuese poco, esta no es la única chapucilla con la que nos obsequió Gráficas Pérez. Aun hay más. En las cubiertas de un buen número de ejemplares también pueden observarse burbujas de aire entre el cartón de la cubierta y el material vinilado adherido a la misma.
Las consecuencias
Casi sesenta años después, los propietarios de estos libros con tara aun sufren las consecuencias del acabado imperfecto que presentan. El más evidente es que su precio en el mercado de segunda mano es muy inferior al que puedan tener esos mismos libros con un mejor acabado. Por otro lado, a ojos de un coleccionista o de un lector nostálgico, estos libros no dejan de ser productos devaluados que despiertan en ellos escaso interés debido a su imperfección.
Aunque estoy seguro de que para muchos lectores el valor de esos libros no reside en el aspecto económico sino en el emocional y no cambiaría alguno de sus libros defectuosos por ningún otro, debido a los recuerdos y anécdotas que traen a su memoria cada vez que los ven. Yo aun conservo con mucho cariño el Misterio del perro invisible que presenta este defecto de laminado, debido a que fue el primer libro que leí de la saga, con apenas 8 años. Aunque tengo otro en mejores condiciones, no quisiera desprenderme de este solamente porque sus cubiertas presenten este defecto de calidad. Y es que en la vida no todo es dinero.

YO SERÍA BOB
Sobre mí:
Lector apasionado de Los Tres Investigadores a quienes les debo algunos de los mejores momentos de mi infancia