DESCONF(I.A.)NZA
¿Qué está cambiando?
El fundador de Telegram, Pável Dúrov, anunciaba el pasado doce de enero que su aplicación alcanzaba los 500 millones de usuarios activos mensuales en las primeras semanas de enero y «25 millones de los nuevos usuarios se habían unido a la plataforma en las últimas 72 horas». El motivo se debía a la huida masiva de usuarios de Whatsapp, después de que esta app impusiera como fecha tope el día 8 de febrero, para que sus usuarios -so pena de cortarles el servicio- aceptaran nuevos términos y condiciones de privacidad, que incluían compartir su información con servidores de Facebook.
Ante esta desbandada de usuarios a compañías de la competencia como Signal o Telegram, Whatsapp se ha visto obligada a anunciar que el cambio será revisado y postergado al 15 de mayo. Y es que como asegura Pável Dúrov «Las personas ya no quieren cambiar su privacidad por servicios gratuitos» aludiendo a su rival.
La privacidad en Internet puede entenderse como el control que ejerce un usuario sobre su información para limitar la cantidad de personas autorizadas a obtenerla. Esto incluye datos personales, fotografías, archivos, etc. Actualmente, el derecho a la privacidad está siendo puesto a prueba, ya que, tanto los gobiernos como el sector privado, están aprovechándose de tecnologías como la Inteligencia Artificial (I.A.) para acceder a la esfera más íntima de los ciudadanos, no siempre con objetivos justificables. Por todo ello:
Debido a los niveles de agresividad con la que algunas empresas recolectan datos personales en red y el grado de intrusión de la publicidad en red que generan estas empresas, está llevándo a los usuarios de Internet a tomar una posición más beligerante y activa para defender su privacidad. LLega una nueva tendencia, llega la DESCONF(I.A,)NZA.
¿En qué lo estamos notando?
Los datos, son el nuevo «petróleo» de la actual revolución digital que estamos viviendo y la materia prima de algunas empresas que los necesitan para comercializar publicidad, productos, etc. Sin embargo, la recogida de datos que hacen algunas empresas sobre nuestras vidas es tan agresiva, que han aumentado el celo con el que protegemos esta información. Algunos indicios de esta tendencia son los siguientes:
En un contexto en el que la industria automovilística camina hacia el coche autónomo y conectado se ha abierto un debate sobre el uso que fabricantes, empresas tecnológicas o aseguradoras pueden hacer de los datos que generan este tipo de vehículos. Existen dudas sobre quién es el dueño de los datos que generan, tales como la información sobre su trayectoria, las grabaciones de otros coches, peatones o motociclentas con los que se encuentran en su camino.
Y parece que hay motivos sobrados para desconfiar del uso que se hace de nuestros datos personales y la huella digital que creamos. En España, la Agencia de Protección de Datos (AEDP) ha impuesto una multa récord a Caixabank por forzar la cesión de datos personales. Es la mayor multa de la (AEDP) con 6 millones de euros. Un mes después de sancionar al BBVA, la AEPD multa a Caixabank con varias sanciones relacionadas con el uso sin consentimiento de nuestros datos.
Tan sólo tres meses después de su presentación, la app Radar COVID que permite el rastreo de contactos directos y prevenir contagios -creada por el Gobierno central español- ya se considera un fracaso. Uno de los motivos, es que el código abierto que «muestra públicamente el funcionamiento interno de la aplicación, para que la ciudadanía pueda tener confianza plena en que la seguridad y la privacidad han sido los principios centrales que sustentan la creación de esta herramienta” está ofuscado lo cual ha despertado el recelo de sus usuarios. La ofuscación del código es una práctica común que sirve para esconder detalles que impiden la copia. Pero en el caso de esta app de código libre, tiene poco sentido usar esta técnica salvo por alguna finalidad oculta.
Veintiséis años después de su fallecimiento, hemos vuelto a ver a la cantante Lola Flores con su voz y rostro inconfundible, resucitada digitalmente a través de la Inteligencia Artificial y con un elevado nivel de realismo para un anuncio de Cruzcampo. No es la primera vez que se utiliza el deep learning en spots publicitarios, pero de nuevo han vuelto a saltar las alarmas: la facilidad con la que alguien podría hacer esta producción con fines ilícitos es aterradora. Basta con tener unos mínimos conocimientos de algoritmos de aprendizaje profundo, y suficientes imágenes del rostro que buscamos hackear. Los especialistas en ciberseguridad alertan que muchos de nosostros ya estamos creando bases de datos en expansión de nuestros propios rostros en las redes sociales y piden ser más cautos con nuestra huella digital.
Apple anuncia la llegada de toda una serie de funciones que permitirán a los usuarios de iPhone, iPad y Apple TV controlar qué niveles de rastreo y seguimiento quieren sufrir por parte de las aplicaciones de su dispositivo. Este sistema de bloqueo vendrá activado de forma predeterminada en todos los dispositivos cuando se instale la actualización de iOS. Si luego un usuario quiere permitir que sus aplicaciones puedan rastrearle sin límites, será una decisión que tome él bajo su propia responsabilidad gracias a un menú en el que se le informará de todas las aplicaciones que solicitan este tipo de acceso a su identificador (IDFA).
¿Por qué ocurre ahora?
La privacidad digital es el derecho que tiene cualquier usuario de la web a decidir qué datos personales desea compartir y cuáles desea mantener resguardados para proteger su intimidad. Este derecho trata de satisfacer la necesidad universal de sentirnos seguros. Las palancas del cambio que están impulsando la tendencia DESCONFIANZA DIGITAL son los siguientes:
1. La llegada del Big Data y la aparición de la figura del Científico de Datos. Compañías como Apple, Google, Amazon, Microsoft o Netflix obtienen información de usuarios o de sus clientes para, tras el gran volumen recopilado, tratar los datos de manera eficiente y convertirlos en información que facilite la toma de decisiones en diferentes áreas de negocio de la empresa: adelantarse a las necesidades de las personas, romper el mercado con la especulación, diseñar estrategias innovadoras para atacar directamente a sus competidores. Sin embargo, esta recogida de datos no siempre se hace de forma legal o lo más ética posible.
2. El teletrabajo, los estudios, las compras on-line y también el ocio en tiempos de coronavirus nos han obligado a pasar mucho tiempo delante de las pantallas. A algunos la COVID-19 les ha obligado a actualizarse. En total 32.8 millones de españoles han utilizado internet durante la pandemia del coronavirus, para muchos de ellos era la primera vez que se conectaban desde un ordenador o una tablet. Este mayor uso, de la red ha provocado que aumente nuestra huella digital.
3. El exceso de personalización de los mensajes publicitarios. A medida que las empresas acumulan más y más fuentes de datos para ser lo más exactas posibles y ofrecer contenidos ajustados y relevantes a sus públicos, la personalización exhaustiva de los mensajes publicitarios comienza a ser percibibida por sus destinatarios como algo inquietante y demasiado invasivo.
¿Por qué es importante?
La privacidad es una de las principales preocupaciones de los usuarios en la era digital. La circulación de datos personales en internet han dado lugar a fenómenos como el spam o el phishing que pueden poner en riesgo la información personal de los internautas.
¿Qué oportunidades ofrece?
Apuesta total por el contenido efímero. Una plataforma que se lleve el gato al agua por garantizar que todo lo que subamos a ella será eliminado de forma automática. Muy conveniente para los preocupados por la huella digital, pero sobre todo por lo que no se preocupan por ella… pero en algún momento lo harán.
La reputación en internet puede ser clave para conseguir un préstamo, un visado o captar clientes. También cada vez más los responsables de recursos humanos de las empresas hacen búsquedas en la red sobre los candidatos a un puesto de trabajo. De ahí que cada vez sea más importante para cualquier persona tener la posibilidad de eliminar contenido no deseado que sobre ellos hay en la red (fotografías, datos, vídeos y contenido falso). Así lo asegura Josep Coll, CEO de RepScan, una startup que se lanza ahora para democratizar el derecho a eliminar contenido personal de la red.
¿Cuál es el futuro de esta tendencia?
En el futuro, la minería de datos se moverá entre dos escenarios:
Escenario 1. Gratuidad universal de los datos, en los que estos se compartirán voluntaria y abiertamente para cosechar los potenciales beneficios para la sociedad.
Escenario 2. Existirá otro grupo de población que autorizará a empresas como Google, Amazon o Netflix el uso de sus datos personales y huella digital, a cambio de contraprestaciones económicas que la determinarán algoritmos creados a tal efecto.
Según un estudio publicado en diciembre de 2020, realizado por la firma de seguridad Kapersky los consumidores españoles estarían dispuestos a asumir mayores riesgos con su información personal si eso les ayudaba a ahorrar dinero en Navidad. Al menos, un 88% de los encuestados reconocían que, a cambio de descuentos en sus compras, facilitarían datos personales, como la dirección de email o teléfono.
El futuro ya ha llegado, sin embargo, no está al alcance de todos. Hacerlo accesible a los colectivos más vulnerables es una responsabilidad compartida. Difunde. Aplica. Innova. Es bueno para ti. Es bueno para todos